Cuando estuve en São Paulo fuí a visitar con mi tío un asentamiento de gente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).
Brasil es un país inmenso pero la tierra está en manos de unos pocos latinfundistas que tienen fincas o “fazendas” inmensas para cultivo en macroexplotaciones, ganado o simplemente para disfrute de la vista. La Constitución brasileña reconoce que las tierras tienen una función social de forma que el gobierno puede expropiar tierras que considere improductivas para dárselas a agricultores pobres para que produzcan riqueza. El objetivo del MST es muy simple: identificar y ocupar tierras susceptibles de expropiación por el gobierno, para asentarse y/o cultivar en ellas. Es lo que se llama reforma agraria. Después esas tierras no pueden ser vendidas para evitar la especulación.
El proceso legal desde que los Sin Tierra ocupan un terreno de un latinfundista hasta que el juez decide puede ser bastante largo. En ocasiones los jueces dan la razón a los Sin Tierra para quedarse o, de forma más habitual, el juez les obliga a irse porque es amigo del fazendero o porque tiene un mejor abogado que los Sin Tierra que es capaz de argumentar la productividad de la tierra. En muchos casos, para quitarse de líos, los pistoleros del “fazendero” echan a los Sin Tierra a tiros.
El hecho más violento de la historia de los Sin Tierra fue la Masacre de El Dorado Dos Carajás que ocurrió en 1.996. 1.500 agricultores de los S.T. cortaron una carretera para hacer una marcha para reivindicar la ocupación de unas tierras improductivas. La policía militar llegó echando gases lacrimógenos y los S.T. respondieron lanzando piedras, a lo que los policías respondieron disparando sus metralletas. Murieron 19 agricultores 70 quedaron gravemente heridos.
El asentamiento que yo visité está en las afueras de São Paulo en una finca de monte con muy buenas vistas. Los S.T. se organizan muy bien y muy rápido. No llevaban mucho tiempo allí y ya tenían escuela para los niños, diversos cultivos, y se estaban empezando a construir sus propias casas de ladrillo. Trabajan en comunidad ayudándose los unos a los otros. Cada agricultor tiene un terreno y es ayudado por el resto a cultivarlo. Eran gente muy pobre que antes vivía en favelas de São Paul. Ahora se les veía ilusionados con su nuevo proyecto, viviendo tranquilamente en el campo con sus familias.
La producción es pequeña y tienen que competir con las grandes explotaciones, por lo que muy difícil para ellos ser autosuficientes. Necesitan de ayudas del gobierno para poder subsistir. En cualquier caso, su lucha es justa y consiguen crear comunidades organizadas en tierras desaprovechadas.


