Archivos de la categoría ‘São Paulo’

Movimiento de los Sin Tierra en São Paulo

agosto 13, 2007

Cuando estuve en São Paulo fuí a visitar con mi tío un asentamiento de gente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Brasil es un país inmenso pero la tierra está en manos de unos pocos latinfundistas que tienen fincas o “fazendas” inmensas para cultivo en macroexplotaciones, ganado o simplemente para disfrute de la vista. La Constitución brasileña reconoce que las tierras tienen una función social de forma que el gobierno puede expropiar tierras que considere improductivas para dárselas a agricultores pobres para que produzcan riqueza. El objetivo del MST es muy simple: identificar y ocupar tierras susceptibles de expropiación por el gobierno, para asentarse y/o cultivar en ellas. Es lo que se llama reforma agraria. Después esas tierras no pueden ser vendidas para evitar la especulación.

El proceso legal desde que los Sin Tierra ocupan un terreno de un latinfundista hasta que el juez decide puede ser bastante largo. En ocasiones los jueces dan la razón a los Sin Tierra para quedarse o, de forma más habitual, el juez les obliga a irse porque es amigo del fazendero o porque tiene un mejor abogado que los Sin Tierra que es capaz de argumentar la productividad de la tierra. En muchos casos, para quitarse de líos, los pistoleros del “fazendero” echan a los Sin Tierra a tiros.

El hecho más violento de la historia de los Sin Tierra fue la Masacre de El Dorado Dos Carajás que ocurrió en 1.996. 1.500 agricultores de los S.T. cortaron una carretera para hacer una marcha para reivindicar la ocupación de unas tierras improductivas. La policía militar llegó echando gases lacrimógenos y los S.T. respondieron lanzando piedras, a lo que los policías respondieron disparando sus metralletas. Murieron 19 agricultores 70 quedaron gravemente heridos.

El asentamiento que yo visité está en las afueras de São Paulo en una finca de monte con muy buenas vistas. Los S.T. se organizan muy bien y muy rápido. No llevaban mucho tiempo allí y ya tenían escuela para los niños, diversos cultivos, y se estaban empezando a construir sus propias casas de ladrillo. Trabajan en comunidad ayudándose los unos a los otros. Cada agricultor tiene un terreno y es ayudado por el resto a cultivarlo. Eran gente muy pobre que antes vivía en favelas de São Paul. Ahora se les veía ilusionados con su nuevo proyecto, viviendo tranquilamente en el campo con sus familias.

La producción es pequeña y tienen que competir con las grandes explotaciones, por lo que muy difícil para ellos ser autosuficientes. Necesitan de ayudas del gobierno para poder subsistir. En cualquier caso, su lucha es justa y consiguen crear comunidades organizadas en tierras desaprovechadas.

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São Paulo: “Mistura” total

agosto 11, 2007

La vista desde el avión que aterrizó en el céntrico aeropuerto de Congonhas me dió una impresión muy clara de como es este ciudad. Nunca he visto nada igual, ni en Nueva York, ni en Shanghai, ni en Hong Kong. São Paulo es una ciudad inmensa de 12 millones de habitantes en el centro y casi 20 millones con el área metropolitana. Es la ciudad más grande del hemisferio sur. Es la tercera ciudad del mundo en número de edificios después de N.Y. y H.K. Los atascos son kilométricos a diario y mucha gente se mueve en helicóptero, teniendo el mayor tráfico aéreo del mundo.

A pesar de haber sido fundada en el s.XVI por lo jesuítas, no fue hasta el s.XIX cuando alcanzó su enorme crecimiento. El tratado de Tordesillas de 1.494 repartía todos los nuevos territorios descubiertos entre España y Portugal. La línea de división entre el territorio español y el luso pasaba justo por el este de São Paulo. Todo lo que quedaba al oeste de esa línea eran tierras de la corona española. Fue São Paulo la base de salida de muchas expediciones de aventureros buscafortunas llamados “bandeirantes”, portugueses que partían hacia el interior de Brasil en busca de minerales y piedras preciosas. Desde 1.580 a 1.640, tiempo de la Unión Ibérica entre España y Portugal,  estos “bandeirantes” portugueses podían penetrar cuanto quisiesen hacia el oeste. Al separarse las dos coronas, Portugal reclamó como suyos estos nuevos territorios.

En el s.XIX inmigrantes de muchos países llegaban a São Paulo para trabajar en las grandes explotaciones de café del interior del estado. Cuando a finales del s.XIX los precios del café cayeron en los mercados internacionales, los empresarios comenzaron a invertir en el desarrollo de la industria, lo que atrajo a más inmigrantes.

La enorme inmigración de São Paulo hace de ella la única ciudad brasileña en la que los descendientes de portugueses no son mayoría. Las comunidades más importantes son de japoneses, italianos, alemanes, sirios y libaneses. También se puede ver a muchos inmigrantes del nordeste brasileño, la zona más pobre, que vienen a esta ciudad en busca de una vida más fácil que la del campo. La mayor parte venden baratijas en puestos o piden limosna en la calle. Es donde más contraste entre ricos y pobres he visto en Brasil.

São Paulo es una buena muestra de lo acogedor que es este país con los inmigrantes. En Londres ves gente de todas partes pero no ves que se mezclen. Aquí la mezcla no es sólo social si no también racial. Como en todo el mundo hay gente con prejuicios raciales pero aquí parece que hay bastantes menos a la hora de liarse unos con otros. Vas por la calle y ves mezclas raciales de todo tipo: japos con blancos, negros con blancos, indios con blancos, parece que el denominador común es el blanco que se lía con el resto.

En definitiva, la riqueza de esta ciudad son sus inmigrantes en cuanto a la aportación de sus diferentes culturas. Y, consecuentemente, lo mejor es la inmensa oferta de restaurantes de cualquier lugar. Presumen de tener el mejor Sushi fuera de Japón y sencillamente la mejor pizza, incluso mejor que en Italia.

Por lo demás es una ciudad odiosa, sin mucha historia, con una tráfico infumable, contaminada, sin zonas verdes en el mismo centro, donde no es fácil caminar, etc. Me imagino que habrá que dedicarla unos días para descubrirla pero yo no estoy muy dispuesto. Es la típica ciudad de trabajo que aborrezco. Me voy de aquí.

Me voy a Manaus en el Amazonas a una casa de unos jesuítas amigos de mi tío que me acogen amablemente. Yo la verdad es que prefería irme a mi bola a una buena pousada y que ellos me sacasen por ahí de vez en cuando pero han insistido y creo que puede ser interesante. Suena a la “La Misión” pero las cosas han cambiado un poquito allí desde entonces…

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Accidente de Congonhas

agosto 10, 2007

Aterricé en São Paulo desde Marabá vía Brasilia en el aeropuerto de Congonhas, el mismo en el que hace unos días un Airbus de la compañía aérea TAM no pudo frenar a tiempo, se salió de la pista, pasó por encima de una de las calles con más tráfico, para después empotrarse contra un edificio de la misma compañía. Murieron 200 personas.

El aeropuerto está en el mismo centro de la ciudad rodeado de miles de edificios. La vista desde el avión al aterrizar es increíble, es una selva de edificios en un radio de varios kms. Congonhas tiene una de las pistas más cortas de todo el mundo. Nada más aterrizar el avión mete un frenazo tremendo utilizando los 3 medios de freno que tiene: los “flaps” de las alas, el reversor del motor y los frenos de las ruedas.

Evidentemente yo no tenía ni idea de todo esto hasta que leí lo que pasó en el accidente. Por lo visto el avión tenía el sistema del reversor del motor estropeado y sólo contaba con los “flaps” y los frenos de las ruedas. Según el manual de Airbus en condiciones normales no hay problema en utilizar sólo estos 2 sistemas y el avión puede estar así durante 10 días sin pasar revisión. Pero en este caso, como en la mayor parte de los accidentes aéreos, fueron una serie de factores los que intervinieron: la pista estaba mojada y no tenía hecho el “grooving” que drena el agua a pesar de estar recién reformada, el piloto aterrizó a demasiada velocidad, la pista es muy corta…

Por lo visto el sistema aéreo brasileño es un desastre. Yo he tenido bastante suerte y no he tenido casi retrasos en los 5 o 6 vuelos que he cogido. Pero hay muchas cancelaciones y retrasos de horas. Por un lado todas las infraestructuras aeroportuarias están bastante saturadas porque con la reciente apreciación del real brasileño y el crecimiento económico del país, está volando mucha más gente que antaño y muchos servicios están saturados. Los controladores aéreos se quejan mucho de la precariedad de los sistemas y de sus sueldos.

Después del accidente parece que el gobierno se va a tomar en serio el tema para solventar la crisis aérea. De momento, Lula de ha cargado a un par de ministros responsables. Sin embargo, la gente aquí es bastante escéptica y se suele decir que mejor que los políticos no toquen nada porque si lo hacen sólo va a ser para empeorar y enriquecerse a base de comisiones.

Cuando salió la noticia de que había fallado uno de los sistemas de frenado, uno de los máximos responsables del gobierno fue fotografiado celebrándolo con gestos obscenos. Ese noticia libraba al gobierno de la responsabilidad de no haber hecho el “grooving” de la pista. Se montó un buen escándalo.

En este accidente nadie quiere asumir reponsabilidades, ni Airbus, ni el gobierno, ni los controladores, ni los pilotos. Todos se reparten un trozo de mierda.

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Un oasis en São Paulo

agosto 9, 2007

Estoy ahora en el Centro Pastoral Santa Fé en el noroeste de São Paulo. Es un centro que han construído los jesuítas, con mi tío Miguel a la cabeza, en el que los jóvenes de las barriadas pobres y favelas de las afueras de São Paulo pueden formarse para luego integrarse en el mercado laboral.

En São Paulo viven más de 15 millones de personas y la población no deja de crecer. Hay mucho desempleo y la mayor parte de las veces los jóvenes pobres no tienen muchas salidas más que delinquir para ganarse la vida y drogarse para pasar el rato. Hoy he podido ver a unos cuantos niños absorbiendo aire de la botella de cola para mantenerse colocados y olvidar así el hambre. Mucha gente llega a esta ciudad con la esperanza de una vida mejor que la del campo y se encuentra una mucho más difícil.  Paradójicamente, São Paulo es la ciudad más rica de Brasil y el motor económico del país.

Pues bien, en este océano de pobreza y desesperanza se encuentra este centro que ofrece formación gratuita a jóvenes de más de 12 años que cumplan dos requisitos: que sean pobres y que tengan ganas de trabajar y de salir adelante. Aproximadamente, sólo pueden ser admitidas el 10% de las solicitudes ya que no hay sitio para todos. Unos 1.200 alumnos estudian aquí cada año y la mayor parte de ellos consiguen un trabajo digno. Les dan cursos de refuerzo, de formación profesional y de acceso a la universidad que les permiten tener muchas más posibilidades de conseguir un empleo.

El trabajo que hizo aquí mi tío me ha dejado muy impresionado. Antes de llegar él había un edificio pequeño que los jesuítas utilizaban para formarse en un terreno grande en las afueras de São Paulo. A mi tío se le ocurrió construir un centro de formación para jóvenes consiguiendo la financiación necesaria con la venta de una parte del terreno. Sus superiores aceptaron. Consiguió vender el terreno a una empresa de distribución y con la pasta se puso manos a la obra. El resultado es increíble. El centro tiene de todo: aulas de informática, talleres de arte, teatro, un aditorio, instalaciones deportivas, huertas, animales, autobuses para recoger a los alumnos, no se cuantas habitaciones con capacidad para 300 personas, etc. Está todo montado y organizado a la perfección porque la gente que trabaja aquí lo hace altamente motivada porque forman parte de algo que está ayudando a mucha gente a salir adelante. Además el centro acogió hace unos años un campamento del Movimiento de los Sin Tierra durante 6 meses que estaban luchando por conseguir un terreno cercano para vivir y cultivar.

Cuando llegué aquí con mi tío me dí cuenta de que esta gente le adora. Conoce a todo el mundo, desde el manitas del centro hasta la cocinera, lavanderas, profesores, alumnos, compañeros jesuítas. Todos ellos le recibían con un abrazo enorme. Me dio mucha envidia.

El día de nuestra llegada coincidió con el del comienzo de los cursos del segundo semestre. Se hizo un acto para dar la bienvenida a los nuevos alumnos. Pero daba la sensación de que esos alumnos llevaban ya aquí tiempo porque todos estaban de lo más entregados. Nada de la típica frialdad del primer día en España. Aquí cantaron unas canciones, aplaudían a rabiar, etc. Estaban allí todos los nuevos alumnos y profesores. Coincidía también con que el centro cumple 10 años de cursos. Fue emocionante cuando sacaron a mi tío a decir unas palabras como el fundador de todo esto. Se emocionó al hablar de un chico que estaba allí y que había conseguido acceder a una buena universidad gracias al Centro. Antes era un chico negro de una favela pobre sin ninguna esperanza. Después sacaron a este chico y también se emocionó al hablar de mi tío y le agradeció lo que había hecho por él. Al acabar su discurso mi tío dijo algo así como: “Vosotros sois el futuro de Brasil porque vosotros sois quienes vais a hacer que las cosas cambien, los ricos no quieren cambiar nada”. Sus palabras calaron en los nuevos estudiantes del Centro. Lo peor fue cuando el acto estaba terminando y me sacaron a mí para decidir unas palabras como visitante español…Yo creo que no entendieron ni patata de lo que dije pero también me aplaudieron a rabiar con lo que yo me quedé tan contento.

Mi tío dice que esta obra no es más que una gota en un océano de desolación. Puede tener razón, pero esa gota es la única esperanza de muchos jóvenes de las favelas cercanos.

Que se lo pregunten si no a los miles de alumnos que ya tienen un trabajo decente.


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