Itacaré, beleza!

agosto 20, 2007

Al dejar Morro de São Paulo continué mi recorrido por la costa de Bahía hacia el sur, con destino Itacaré, un pequeño pueblo pesquero. Me habían hablado muy bien de esta zona, famosa por su selva atlántica virgen, sus playas, sus olas para hacer surf y por su carnaval dedicado exclusivamente al reagge.

En mi mapa de carreteras estaba indicado lo que parecía una carretera desde la principal hasta Itacaré en la costa, unos 50 kms. Después resultó que la carretera que aparecía en el mapa era un camino de barro, socavones y piscinas. Tardé bastante en hacer el trayecto pero mereció la pena. Según me iba acercando a la costa la selva se volvía cada vez más espesa. El paisaje era espectacular cuando cayó el sol. El último tramo del viaje lo hice con señor que me pidió que le acercase hasta Itacaré. Por lo poco que le entendí decía que quería irse de Brasil porque estaba harto de políticos corruptos.

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Cuando llegué estaba bastante machacado y me alojé en una pousada al lado de playa. El ambiante de Itacaré es una mezcla de surf y reagge. Un pueblo muy tranquilo que vive de la pesca y el turismo. En muchos sitios de Brasil al saludarte te dicen “beleza” que es sinónimo de “buen rollo”. En Itacaré me lo decía todo el mundo. Al día siguiente pude comprobar por qué.

Por la mañana busqué un guía nativo en el pueblo y le dije que me llevase a dar un paseo por la selva. El paseo no fue muy largo pero lo suficiente para ver una vegetación impresionante, árboles que dan todo tipo de frutos, entre ellos el del cacao. Había cascadas por todas partes donde me dí unos buenos baños. Haciendo un poco el cabra:

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Al final descendimos hasta la playa de Jeribucaçu. Para llegar el camino no era nada fácil, había que andar bastante por barrizales y por caminos que estaban inundados con agua. Niu, mi guía, me dijo que nos teníamos que dar prisa o si no tendríamos que volver nadando..La playa era preciosa, un río desembocaba en el mar formando una piscina de agua dulce:

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En Itacaré te quedas impresionado de cómo la selva y el océano se abrazan en el estado más puro de la naturaleza, beleza!

Morro de São Paulo

agosto 19, 2007

He alquilado un coche y estoy recorriendo la costa del estado de Bahía. He decidido pasarme mis últimos días en la zona que más me ha gustado de Brasil. El paisaje, la gente, a música y la comida de Bahía hacen que merezca la pena dedicar muchos más días a este estado de Brasil. Estoy conduciendo desde Salvador, capital del Estado, hasta Porto Seguro que está a unos 700 kms al sur. He pasado por el Reconcovado, que es la región que rodea la Bahía de todos los Santos. Allí hice una parada en la ciudad colonial de Santo Amaro, donde nació Caetano Veloso. Después continué hasta Valença, pueblo de pescadores famoso por la construcción de barcos de madera tipo carabelas, y allí cogí un ferry hasta Morro de São Paulo, sitio del que me habían hablado muy bien.

Pues bien, Morro se encuentra en un archipiélago muy bonito, separado de la costa de Bahía por un río. Pensaba quedarme allí un par de días pero después de ver el panorama me fuí por patas. En el mes que llevo en Brasil he visto muy poquitos españoles, pero este sitio está invadido. Grupos de españoles por todas partes, con camisetas del Athleti, del torito bravo…en fin un atentado contra la decencia y el buen gusto.

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El pueblo mantiene sus calles de playa lo que le confiere cierto encanto, pero después te das cuenta de que es muy poco auténtico. Está todo montado para el turista, las tiendas apelotanadas lo venden todo al gusto de los “gringos” como nos llaman aquí a los extranjeros y a los blancos en general: pizzerías, creperías, agencias turísticas…Encima es todo carísimo, incluso más que en Salvador y en Río, y no ves baianos locales por ninguna parte. Por la noche bajé un rato a ver que se cocía en la playa donde se oía la música en directo. Pues bien, todo el personal era español. Sólo faltaba que el cantante se arrancase por bulerías para contentar a tanto españolito, ni un baiano a la vista excepto un par de prostitutas a las que los españoles no paraban de acosar. Por he visto en mis últimos viajes en España hay mucha pasta porque estamos por todas partes. No sé si es eso o que estamos endeudados hasta las cejas…

Lo mejor de Morro son sus playas y naturaleza, pero visto lo visto preferí perdonármelo. Continué mi viaje hacia Itacaré…

Un españolito bailando música brasileña

agosto 19, 2007

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Después de unas cuantas noches de marcha brasileña me he dado cuenta de que, bailando en compraración con esta gente, soy un palo, un hierro, Terminator I, C3PO, una mantis, un tullido anquilosado. No sé de donde demonios los guiris tienen la idea de que los españoles somos los reyes del mambo bailando. Debe de ser por aquello de los latinos de sangre caliente, pero está claro que esa fama se la merecen los latinoamericanos porque los latinos a secas, rien de rien. Si hacemos un recorrido por el mediterráneo, lo máximo que encontramos es el flamenco, que en España no baila ni blas.

En Sudamérica en cambio cada país tiene incontables bailes: salsa, merengue, forró, samba, pagodé…Aquí en Brasil, en muchos bares tocan en directo y todo el mundo baila y sabe bailar. La influencia de culturas africanas e indígenas les otorga un sentido del ritmo que nosotros no tenemos. Han sido ya unos cuiantos los que han intentado enseñarme a bailar samba y forró pero el resultado ha sido bastante lamentable. Sobre todo porque a mí eso de uno, dos, dos, uno, etc. se me da como el culo, en cuanto me pongo a pensar en los pasitos me olvido de la música. En definitiva, bailo a mi aire y me lo paso mucho mejor, pero claro, nada que ver con bailar samba. La verdad es que me dan mucha envidia porque se lo pasan pipa bailando. Estaría bien que en España aprendiésemos un poco, más música en directo y más bailar.

Qué hacer con los indios

agosto 17, 2007

Me estoy refiriendo, como es lógico, a los indios indígenas de Brasil no a los de la India que aquí, para diferenciarlos, les llaman indianos. En una comida rodeado de jesuítas salió este tema de conversación, se preguntaban qué hacer para ayudar a las pocas comunidades indígenas que se mantienen aisladas de la mano del hombre blanco.

La respuesta, a priori, parece muy sencilla: dejarlos tranquilamente en sus tierras tal y como están. Sin embargo, según parece, los indígenas sin ningún tipo de protección están seriamente amenazados. Lo que está ocurriendo es que grandes empresas o “fazenderos” les están ofreciendo dinero para que se vayan de sus tierras o simplemente les están echando de sus poblados, para después cultivar o explotar comercialmente esas tierras. Les ofrecen una cantidad de dinero que a ellos les parece una fortuna, para después irse a vivir a la ciudad, donde se dan cuenta que el dinero vuela. Aunque fuese una fortuna, tampoco les duraría mucho porque ellos no tienen mentalidad de ahorro, sencillamente cualquier cosa que ven la compran. Es como si estuviesen en la selva, si ven un fruto que les gusta, lo arrancan del árbol y se lo comen. Es por este motivo por el que las tasas de alcohol entre los indios que se han “civilizado”, al igual que entre los indios norteamericanos, son altísimas. Es algo que pude comprobar en las calles de Manaus, donde ví a muchos deambulando con la mirada pérdida en la jungla de asfalto.

Mi tío contó una anécdota de un jesuíta italiano que viajó muy lejos hacia el interior de la selva y contactó con una comunidad índigena. Tras comprobar que la comunidad sufría carencias alimenticias, decidió intentar establecer allí una pequeña explotación de gallinas con el fin de que por lo menos tuviesen pollos y huevos para comer. Volvió a Manaus y tras la aprobación de su superior, compró 1.000 gallinas para después llevarlas al poblado índigena en un barco. Construyó el gallinero y enseñó a los indios a cuidarlas. Después volvió a Manaus y un par de meses después regresó al poblado. Le llevaron con el jefe de la comunidad que le quería comunicar un problema. El problema era que necesitaban más gallinas ya que se las habían comido casi todas. Fueron matando y  se comieron una por una…Cada vez que salía un huevo de una gallina había un niño ahí para comérselo…

La única solución para ellos son las reservas índigenas que establece el gobierno. En esas reservas están protegidos de las grandes empresas y no tienen demasiado contacto con el hombre blanco. El problema es que para que el gobierno establezca una de estas reservas, tiene que haber una comunidad indígena muy amplia y bien asentada. Las pequeñas tribus tienen pocas posibilidades de conseguirlo. Las pocas que quedan totalmente aisladas son nómadas que no paran de huir de la mano del hombre blanco. Si un blanco se les acerca, le reciben a flechazos, lo que es muy comprensible después de haberles aniquilado sistemáticamente durante quinientos años.

Los indígenas no tienen mentalidad de ahorro, ni de producir más allá de lo que necesitan. Tampoco tienen la necesidad de la propiedad. No conciben que las tierras se puedan cercar para después poseerlas. Preguntan si también podremos poseer el aire que respiramos. Para ellos la Naturaleza está ahí para que nos de sus frutos que nos dan la vida, pero no está para ser poseída o explotada de forma masiva. Una señora de Manaus que sabía bastante del tema me dijo que los indios son la raza más inteligente de Brasil. Creo que tenemos mucho que aprender de ellos.

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Sobre viajar “sozinho” (solo), divagando

agosto 16, 2007

Transcribo lo que escribí ayer mientras cenaba en Salvador. Es una auténtica soplapollez que escribí después de unas caipirinhas, pero me hice la promesa mientras lo escribía de copiarlo al blog tal y como lo había escrito. Aquí va el rollo…

Escribo ésto mientras ceno en uno de los mejores restaurantes de Salvador de Bahía. Estoy solo y me encuentro rodeado de mesas de turistas con pasta. He pedido un papel, el bolígrafo lo traía yo, con la idea de escribir algo mientras cenaba. También lo hago por la incomodidad de estar solo y tener animadas mesas a mi alrededor que conversan alegremente. Me siento como en esa película de Steve Martin, “Un hombre solitario”, en la que cuando sale a cenar solo, se hace pasar por crítico gastronómico…

En fin, se me ocurre escribir sobre las ventajas que tiene viajar solo. Mientras me como mi “moqueca” (una especie de guiso de pescado y gambas típico de Salvador) de 80 reales, unos 35 euros, lo que para un sueldo medio brasileño es una barbaridad (es de lo más caro que he visto desde que llegué a Brasil) y en Madrid vendría a ser lo normal en un buen restaurante. Es un plato típico que en cualquier puesto de la calle me hubiese costado la cuarta parte. He cometido el típico error de turistilla: pedir cocido en Zalacaín.

Escribo mientras como, más bien, pienso mientras como y lo escribo después.

Estoy en un momento en el que pienso que la vida se reduce a 3 esencias básicas: comer, amar (amor sentimental) y trascender en el tiempo. Creo que todo en la vida gira entorno a ellas y son las cosas que realmente aportan felicidad. Por ejemplo, el trabajo está en la órbita de nuestra trascendencia ya que si creamos algo que merece la pena quedará ahí para las siguientes generaciones. En cuanto al sexo, es de esperar que esté ligado al amor y si no es así, por lo menos que se haga con un poco de cariño. Aquí en Brasil, como gran parte de la población mundial, añaden a Dios y sus correspondientes religiones. Aquí he podido comprobar que para muchos es lo único que tienen para atenerse en su infierno de cada día.

Hasta ahora, yo sólo he comido y he amado y son las dos únicas cosas que de verdad me han hecho feliz. Me imagino que en un futuro serán otras. En mi estado actual, ni amo, ni trasciendo. Cuando hablo de trascender hablo de crear algo en esta vida que verdaderamente merezca la pena y que perdure, no sé, un cuadro, un hijo, un libro. No es mi caso. Por tanto, actualmente sólo me queda comer y lo intento cuidar. Quiero decir que es un momento del día importante, un sagrado momento de felicidad que hay que cuidar. Es por ello por lo que me encuentro ahora cenando solo en Maria Mata Mouro, un muy buen restaurante en el Pelourinho.

Volviendo al tema principal, viajar solo tiene muchas ventajas. La más importante es que en cada momento haces lo que te da la gana. No tienes que andar detrás del culo de otros haciendo cosas que no apetecen, eres dueño y señor de tus pasos. Ya empiezo a tener edad para que eso sea importante. Después de unos cuantos viajes sabes con bastante precisión lo que quieres hacer o lo que puedes prever que vaya a ser una bazofia, y por supuesto, también te equivocas.

Otra gran ventaja de viajar solo en un país como Brasil es que la gente es muy hospitalaria por lo que es muy fácil hacer amigos. Si encima se enteran de que viajas “sozinho”, todavía se vuelven más acogedores. En las 3 semanas de viaje que llevo no he tenido problemas para conocer mucha gente allá donde he ido, especialmente aquí en Bahía. Estaba pensando escribir que muchas veces probablemente lo hayan hecho ante la posibilidad de conseguir algo de dinero de un turista con euros, pero luego me ha parecido bastante retorcido.

El caso es que he conocido a mucha gente durante este viaje, he aprendido mucho de ellos y lo he pasado muy bien a partes iguales. Por contra, si viajas el grupo o en pareja, las posibilidades de conocer gente nueva se reducen ya que estás cerrado a tu círculo íntimo y es difícil que te dejes llevar por desconocidos.

En el caso específico de viajar en pareja no tienes ni de lejos las mismas posibilidades que viajando solo. A algunos sitios no se puede ir con una mujer, o porque son demasiado cutres o porque simplemente no pueden ir mujeres. Todas dicen: “Yo? yo me acoplo a lo que sea, vamos a hacer un viaje en plan mochileros..” y luego cuando se encuentran el típico hotel cutre, entran sin respirar y te ponen carita. Con ellas, si todo va perfecto, todo es maravilloso, si algo falla movida al canto porque no paran de quejarse…Si hubiese venido con pareja a este viaje, no hubiese podido pasar unos días en casas de jesuítas, lo que ha sido una experiencia interesante, aunque para ser francos, empezaba a anhelar un poco de lujo después de 10 días con ellos.

Concluyendo, viajar solo es mucho mejor!!…pero la verdad es que en estos momentos todo lo que digo es una farsa ya que siento bastante “saudade” (me gusta esta palabra en portugués, signica nostalgia, añoranza) de una buena compañía con quien compartir el viaje…Este blog se ha convertido en mi único compañero con el que comparto todas mis impresiones. Las pocas personas que lo leen son mis compañeros de viaje. Mientras viaje se me pasan muchas cosas por la cabeza para compartir con un compañero, como no lo tengo, intento recordarlo para escribirlo luego todo aquí. Lo curioso es que la persona que más pasa por mi cabeza es la única que no lee nada de ésto porque no quiere saber de mí después del daño que le he hecho.

Se me olvidaba otra esencia básica de esta vida. Habría que añadir viajar.

Movimiento de los Sin Tierra en São Paulo

agosto 13, 2007

Cuando estuve en São Paulo fuí a visitar con mi tío un asentamiento de gente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Brasil es un país inmenso pero la tierra está en manos de unos pocos latinfundistas que tienen fincas o “fazendas” inmensas para cultivo en macroexplotaciones, ganado o simplemente para disfrute de la vista. La Constitución brasileña reconoce que las tierras tienen una función social de forma que el gobierno puede expropiar tierras que considere improductivas para dárselas a agricultores pobres para que produzcan riqueza. El objetivo del MST es muy simple: identificar y ocupar tierras susceptibles de expropiación por el gobierno, para asentarse y/o cultivar en ellas. Es lo que se llama reforma agraria. Después esas tierras no pueden ser vendidas para evitar la especulación.

El proceso legal desde que los Sin Tierra ocupan un terreno de un latinfundista hasta que el juez decide puede ser bastante largo. En ocasiones los jueces dan la razón a los Sin Tierra para quedarse o, de forma más habitual, el juez les obliga a irse porque es amigo del fazendero o porque tiene un mejor abogado que los Sin Tierra que es capaz de argumentar la productividad de la tierra. En muchos casos, para quitarse de líos, los pistoleros del “fazendero” echan a los Sin Tierra a tiros.

El hecho más violento de la historia de los Sin Tierra fue la Masacre de El Dorado Dos Carajás que ocurrió en 1.996. 1.500 agricultores de los S.T. cortaron una carretera para hacer una marcha para reivindicar la ocupación de unas tierras improductivas. La policía militar llegó echando gases lacrimógenos y los S.T. respondieron lanzando piedras, a lo que los policías respondieron disparando sus metralletas. Murieron 19 agricultores 70 quedaron gravemente heridos.

El asentamiento que yo visité está en las afueras de São Paulo en una finca de monte con muy buenas vistas. Los S.T. se organizan muy bien y muy rápido. No llevaban mucho tiempo allí y ya tenían escuela para los niños, diversos cultivos, y se estaban empezando a construir sus propias casas de ladrillo. Trabajan en comunidad ayudándose los unos a los otros. Cada agricultor tiene un terreno y es ayudado por el resto a cultivarlo. Eran gente muy pobre que antes vivía en favelas de São Paul. Ahora se les veía ilusionados con su nuevo proyecto, viviendo tranquilamente en el campo con sus familias.

La producción es pequeña y tienen que competir con las grandes explotaciones, por lo que muy difícil para ellos ser autosuficientes. Necesitan de ayudas del gobierno para poder subsistir. En cualquier caso, su lucha es justa y consiguen crear comunidades organizadas en tierras desaprovechadas.

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El encuentro de las aguas en el Amazonas

agosto 12, 2007

Fuí ayer a ver el encuentro de las aguas de dos enormes ríos para formar el Amazonas. Nos llevó un barquero en una pequeña lancha a motor y tardamos una media hora en llegar. Los ríos que se encuentran son el río Negro y el Solimões que es como llaman los brasileños al Amazonas hasta llegar a Manaus. 

El encuentro tiene la curiosidad de ver cómo el río Negro, llamado así por el color de sus aguas, se encuentra con el Solimões o Amazonas de aguas de color marrón claro. Los dos ríos descienden juntos pero sin querer mezclar sus aguas durante unos kms. Al tener diferente temperatura y densidad las aguas no se mezclan si no que descienden una al lado de otra. Es como si estos dos enormes ríos se resistiesen a integrarse en uno. Cuando metes la mano notas que las aguas del río Negro son más cálidas que las del Amazonas, pero ambas bastante calentorras. Finalmente el Negro rinde tributo al gran Amazonas que desciende con una anchura media de 40 kms! hasta desembocar en el Atlántico.

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Tras las últimas medidas el Amazonas ha sido declarado el río más largo, seguido de cerca por el Nilo, y más caudaluso del mundo en su recorrido desde las montañas nevadas de los Andes hasta el Atlántico.

El valiente soldado y aventurero español Francisco de Orellana dió nombre tanto al río Negro como al Amazonas. En su expedición del río hacia su desembocadura tuvo que luchar contra muchas tribus de indios, entre ellas una en la que lideraban la batalla mujeres guerreras que mataron y maravillaron a los españoles por partes iguales. Bautizaron con el nombre de Amazonas a estas guerreras y al río, por las amazonas de la mitología griega. En esta expedición murieron 140 de los 220 españoles que empezaron y 3.000 de los 4.000 indios que llevaban con ellos.

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Manaus y el oro blanco

agosto 12, 2007

Estoy en Manaus, capital del estado de Amazonas. Es una ciudad grande, de unos 2 millones de habitantes, situada en medio de la amazonia, donde confluyen el enorme río Negro con el Amazonas (Solimões hasta Manaus para los brasileños). Manaus era el nombre de los indios que vivían aquí antes de que llegasen los portugueses y se los cepillasen.

La ciudad en sí tiene bastante poco que ver y que hacer. Sin embargo, su corta historia a mí me pareció apasionante.

La ciudad fue fundada en el s.XVII pero probablemente se hubiese mantenido como una ciudad pequeña si un americano llamado Charles Goodyear no desarrollase el proceso de vulcanización que endurecía el caucho, y un irlandés que se llamaba John Dunlop no hubiese patentado el neumático con dicho material. Es curioso como algo tan lejano puede afectar a la vida de tanta gente. La historia del caucho en Manaus es una historia maldita.

Al generalizarse el neumático de caucho en todo el mundo la demanda se disparó y por tanto los precios del caucho subieron por las nubes. Los llamados barones, coroneles o “seringalistas”, eran los propietarios de las explotaciones de árboles de caucho. A finales del s.XIX ya estaba abolida la esclavitud en Brasil pero los barones desarrollaron un sistema de semiesclavitud para asegurarse mano de obra barata en sus explotaciones. Muchos trabajadores de las grandes explotaciones de café y caña de azúcar del nordeste querían venir al Amazonas para conseguir un buen dinero trabajando el caucho para después volver a su tierra. Ésto último nunca se producía. Los barones les traían con la promesa de trabajo y comida. Les pagaban el viaje, comida y herramientas de trabajo de forma que ya, los trabajadores o “seringueiros”, contraían una deuda con el barón que por mucho que trabajasen nunca iban a saldar.

El trabajo del “seringueiro” era mucho más duro que el de un esclavo en una plantación de azúcar o café. Estaban sólos, perdidos por la selva y tenían que conseguir llenar 200 tarros de unos 100 ml de savia de caucho cada uno, todas las noches. Por la mañana, tenían que transformar la savia de caucho en “borracha”, es decir, en un fardo de unos 50 kgs de látex a base de ahumar la savia. Si el barón veía que el “seringuiero” tenía posibilidades de saldar su deuda, le ofrecía mujeres para mándarselas a su zona de trabajo, algo que difícilmente podían rechazar ya que estaban largas temporadas sin ver a una sola mujer. Esto hacía aumentar ampliamente su deuda. Normalmente, estas mujeres eran indias y estos contactos con “seringueiros” blancos del nordeste, dió como origen la raza más común de toda esta región que es el caboclo.

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Todas las explotaciones tenían una “tienda” donde el trabajador podía abastecerse de herramientas y víveres. Cuanto más comiese y mejores fuesen sus herramientas, mayor sería la deuda contraída con el barón, que muchas veces manipulaba la contabilidad a su favor. Aquí podemos ver un pobre “serigueiro” en la tienda con la linterna de gas que utilizaban para trabajar de noche:

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Si el seringueiro trabajaba duro y rechazaba mujeres y bebida podía conseguir saldar su deuda y marcharse a su tierra. Pero en la mayoría de los casos, los barones contrataban pistoleros que les asaltaban en la primera curva del río y les quitaban todo, con la consiguiente vuelta al trabajo.

El pobre “seringueiro” sólo tenía 2 opciones: trabajar duro o morir. Ésto último es lo que ocurría en la mayoría de los casos. Se calcula que unos 50.000 murieron entre 1.880 y 1.915 en la selva a causa de la malaria, los ataques de indios o de animales, o el hambre.

Por su parte, el barón conseguía pingües beneficios ya que la producción era conseguida con muy bajos costes y vendida después en los mercados europeos muy cara. Eran los nuevos ricos de Manaus. Traían todo lo mejor de Europa: coches, electrodomésticos, ropa de las mejores boutiques de París, cristalería, piedras preciosas…Los pocos edificios históricos que se conservan en Manaus son de aquella época. Destaca el Teatro Amazonas, un pastiche de estilos europeos y hecho con materiales europeos. Lo único que tiene brasileño es la madera del mobiliario, pero fue tallada también en talleres europeos. La entrada del teatro estaba hecha de caucho para que los carruajes no hiciesen ruido al llegar tarde. Los barones y sus mujeres envían sus ropas a lavar y a planchar a europa porque decían que el agua del río se la estropeaba. La ropa tardaba 3 meses en volver limpia…

Todo acabó cuando un inglés consiguió llevarse unas semillas del árbol del caucho a Inglaterra. Allí fueron plantadas para ser llevadas después a plantaciones en Malasia. Cuando estas plantaciones empezaron a dar sus frutos los brasileños habían perdido el monopolio del caucho y los precios se desplomaron.

En 1.920 los barones “seringalistas” estaban arruinados y muchos de ellos se suicidaron, terminaron locos o marginados de la sociedad pidiendo limosna por las calles de Manaus. A partir de entonces, la ciudad entró en una larga decadencia hasta la II Guerra Mundial durante la que los precios volvieron a aumentar ya que Malasia fue ocupada por Japón. Después de la guerra, crisis otra vez hasta los años 70 del siglo pasado que el gobierno brasileño estableció una zona franca de libre comercio para revitalizar la economía. Muchas empresas vinieron aquí atraídas por los altos beneficios fiscales. Gran parte de los aparatos electrónicos y motocicletas que se utilizan en Brasil son fabricados aquí. Desgraciadamente para la gente de aquí la mayor parte de los componentes son importados y los trabajadores más cualificados son extranjeros, por lo que poco de ese dinero se queda aquí y eso es patente al darse un paseo por aquí donde se ve mucha pobreza.

Toda esta historia la aprendí de una señora muy amable que regenta el museo del caucho a una media hora en barco desde Manaus. Nos explicó todo, desde como se vivía en la explotación de caucho hasta el proceso de extracción de la “seringa” y de elaboración de la “borracha”.

Llama la atención lo sucio que es Manaus. Según me han explicado esto se debe a la herencia india. Los indios no están muy acostumbrados a la civlización y tiran al suelo cuanto consumen. Cuando vivían en la selva no había ningún problema en tirar al suelo cualquier cosa porque todo era biodegradable.

Por lo que a la selva de los alrededores se refiere, la mayor parte fue devastada hace unos cuantos años por lo que no hay mucho que ver. Desde hace unos 20 años están más protegida por lo que ha crecido un “matto” nuevo. Pero quedan pocos árboles guesos de los que se encuentran en la selva virgen y que permiten caminar fácilmente en su interior. Para encontrar esa selva virgen hay que navegar por el Amazonas o Solimões unos cuantos días hacia el oeste, lo que requiere otro viaje exclusivamente al interior del Amazonas.

Feijoada

agosto 12, 2007

Como país enorme que es, Brasil tiene diferentes gastronomías de cada región. No voy a repasarlas todas porque hay bastante aunque no es una gastronomía de lo más variada.

Un ejemplo de ello es la omnipresente  feijoada. Es el plato por excelencia de la gastronomía brasileña. Lo más parecido en España es la fabada ya que está compuesta de frijoles o alubias pintas, carne de cerdo (oreja, morro, rabo, lengua) y se acompaña con naranjas y arroz. Se le atribuyen orígenes portugueses pero yo más bien diría que españoles porque en Portugal no he visto nada parecido.

Se suele tomar los miércoles y los sábados y se ofrece como menú en restaurantes sobretodo en Río y en São Paulo.

Lo que es curioso es que los frijoles y el arroz se comen todos los santos días en todas las casas. Yo ya he estado en varias regiones muy diferentes y en todas, a la hora del almuerzo, tienes para comer las judías y el arroz. Ahora mismo estoy en Manaus donde hace un calor infernal y ayer, como todos los días, para comer me pusieron las “feijoas”, un algo a lo que los españoles no estamos muy acostumbrados. En un principio con calor no apetece mucho un plato caliente pero luego te acabas acostumbrando.

Otra cosa curiosa es que los brasileños lo mezclan todo en el plato. Ponen toda la comida en la mesa y se sirven de todo en el mismo plato. Ayer, por ejemplo, teníamos: un pescado típico del Amazonas, feijoada, arroz, ensalada en vinagreta y “farinha” (harina de mandioca, un tubérculo muy típico). Pues bien, nada de primero y segundo, ellos se sirven todo en el mismo plato mezclando todos los sabores. De hecho, utilizan mesas giratorias parecidas a las de los chinos para servirse de todo fácilmente.

Para beber se suelen tomar zumos naturales de frutas tropicales, cerveza o caipirinha.

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Elis Regina

agosto 11, 2007

En cuanto pregunté un poco quiénes eran las grandes cantantes de la música popular brasileña, casi todos coincidieron en mencionar a Elis Regina como la más grande entre otras como Gal Costa, María Bethania, María Creuza, Miúcha y Astrud Gilberto.

Elis Regina, al igual que João Gilberto, era una perfeccionista que entrenaba su voz hasta la extenuación. Se exigía mucho a sí misma a todos los músicos que colaboraron con ella. Grabó un disco con Tom Jobim, Elis & Tom, que está considerado el mejor de la historia de la bossa nova. Grabó también con otros artistas como Chico Buarque, Badem Powell y Caetano Veloso.

Tenía mucho caracter y fue una artista compremetida con los problemas sociales brasileños y contra la dictadura brasileña de los 60 y 70. Era conocida como la “pimentinha”.

En 1.982 murió a la edad de 36 años por una sobredosis accidental de cocaína mezclada con alcohol. Al morir tan joven, los brasileños la elevaron a la categoría de mito.

Aparte de la intensidad de su voz, Elis tenía mucho carisma y estilo:

“Aguas de marzo” con Tom Jobim, me encanta la frescura con que canta esta canción y  como lleva el ritmo:


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