Trancoso y su Quadrado

He pasado mis últimos días en el encantador pueblo de Trancoso al sur de Puerto Seguro, Bahía. Llegué por la noche después de haber conducido unas cuantas horas desde Itacaré. Por el camino no pude evitar hacer un par de paradas en playas que me iba encontrando. Por ejemplo, encontré ésta detrás de una curva:

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Cuando llegué a Trancoso estaba ya bastante cansado de moverme y, por su tranquiladad, es el sitio perfecto para relajarse.

Mi pousada se llama Portobananas y está en el Quadrado de Trancoso. El Quadrado es un rectángulo, más que un cuadrado, de césped en un alto con vistas al mar. Este pequeño rectángulo está protegido como patrimonio de la humanidad por la Unesco. Los jesuítas fundaron aquí una misión en 1.586 con el fin de evangelizar a la tribu de los indios Pataxós. De esa época sólo se conserva una pequeña iglesia blanca al fondo del Quadrado. Detrás de la iglesia hay un mirador desde el que se puede disfrutar de una preciosa vista del mar. A los lados hay pequeñas tiendas y restaurantes, pintadas de vivos colores, en lo que antes eran las pequeñas casas de los indios.

Desde pronto por la mañana llegan los meninos para jugar al fútbol en el césped del Quadrado, vendedores ambulantes colocan sus puestos de artesanía y empiezan a llegar los turistas. Trancoso es muy turístico pero ha sabido conservar su encanto. Al igual que en Itacaré muchos brasileños y extranjeros se han quedado a vivir aquí en busca de tranquilidad y naturaleza. En los años 60 y 70 muchos hippies se asentaron en estos pueblos.

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Cuando el Quadrado es realmente especial es por la noche. La noche que llegué yo, me quedé prendado. No sabía lo que me esperaba. No tenía ni idea de cómo llegar al hotel y le pregunté a un niño que estaba en calle que era de lo más espabilado. Inmediatamnete me dijo que era guía y que me llevaba. Le dije a Leonardo que se subiese al coche y en el trayecto me informó de pousadas, restaurantes y playas. No tenía más de 9 años.  

Cuando entré en el Quadrado me encontré un campo de césped donde había caballos sueltos tranquilamente pastando, al fondo una pequeña iglesia blanca iluminada y a los lados pequeñas casas de colores con restaurante iluminados con velas. Arriba sólo estrellas. El único sonido que se oía era el del mar. Después una estupenda cena en Japaino, curiosa fusión de cocina japonesa y baiana.

La vuelta a Madrid va a ser muy dura…

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Una respuesta to “Trancoso y su Quadrado”

  1. Un día perfecto en Trancoso « Menino de Rua Says:

    […] primero en muchos díoas de lluvia. Desayuné mientras veía a los chavales jugar al fútbol en el Quadrado. La vista desde detrás de la pequeña iglesia era espectacular, decidí tirarme todo el día en la […]

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